— Concepto, características y objetivo —

Antonio García Castellví

Departamento de Contabilidad
Universidad de Barcelona


La normativa define las UTE como “un sistema de colaboración entre empresarios por un tiempo cierto, determinado o indeterminado, para el desarrollo o ejecución de una obra, servicio o suministro tanto dentro como fuera de España”, es pues un trabajo en común temporal, establecido mediante un contrato entre empresas que mantienen una independencia y autonomía jurídica junto con otras ventajas indicadas anteriormente. Actualmente las UTE están proliferando en el sector de la construcción, pues esta cooperación permite a determinadas constructoras acceder a contratos para emprender importantes proyectos, complementando y coordinando las capacidades técnicas, operativas y financieras de las diferentes empresas, además en el sector de la construcción la necesaria especialización de las empresas implicadas, la rapidez de ejecución y la posibilidad de que empresas de carácter privado puedan obtener contratos de obras públicas, justifica esta situación.

Las características más destacadas de las UTE se detallan a continuación:

• Son entidades sin personalidad jurídica propia.
• Los partícipes pueden ser personas físicas o jurídicas que desarrollen una actividad empresarial, residentes o no en España.
• La duración de la UTE tiene que coincidir con el período de realización de la obra, servicio o suministro objeto de la UTE, con el límite máximo de 25 años y excepcionalmente, de 50 años, si son contratos públicos.
• La UTE ha de tener un gerente único.
• La UTE se constituye en escritura pública, fijándose en el acto constitutivo los porcentajes de participación en la UTE, la denominación y la obra a ejecutar.
• La UTE puede acogerse a un régimen fiscal especial.
• La operativa contable de la UTE debe seguir lo dispuesto en la adaptación sectorial del PGC a las empresas constructoras, extensiva a otros sectores de actividad, presentando desagregada su contabilidad en las diferentes empresas partícipes.
• La UTE aplica los mismos criterios de valoración que utiliza la empresa miembro de más porcentaje de participación.

El origen histórico de las UTE se sitúa en el marco de los Planes de Desarrollo (medidas de política económica impulsadas en el año 1959 para regular y liberalizar la economía española), y es en la Ley 196/1963 sobre asociaciones y uniones de empresas donde se reguló por primera vez la figura de la UTE. Pero la regulación más importante referida a las UTE se encuentra en la Ley 18/1982 sobre régimen fiscal de agrupaciones y uniones temporales de empresas y de sociedades de desarrollo industrial regional, modificada posteriormente por la Ley 12/1991 de agrupaciones de interés económico y la Ley 46/2002 sobre reforma parcial del impuesto de la renta de las personas físicas, el impuesto de sociedades y el impuesto de no residentes.

Desde sus orígenes era una figura con unos cimientos de política social por parte de la Administración del Estado, para posibilitar que diferentes empresas no quedaran al margen de la ejecución de obras, servicios y suministros debido a su dimensión y siguieran en el sector con positivas repercusiones para el mercado laboral y el entorno socio-geográfico. Por otra parte, las administraciones que concedían las obras admitían que era mejor tratar y controlar con una sola entidad. Actualmente, estos cimientos aún son válidos y es en el sector de la construcción y en la promoción inmobiliaria donde se refleja esta situación de manera idéntica a la de sus orígenes.

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