— El derecho natural de asociación —

Dr. Dr. José Llort Brull

Abogado – Economista
Ex – Profesor de la Escuela Social de Barcelona
Académico numerario de la Real Academia de Doctores
Miembro del Instituto de Estudios Canarios


 

El hombre, ser racional y social, tiene libertad y, por consiguiente, facultad y derecho para formar relaciones jurídicas. La validez de estas relaciones estará supeditada a la capacidad jurídica de los hombres que las forman. Esta libertad no es omnímoda e ilimitada. Se halla condicionada: 1º). Por las exigencias del orden social; 2º). Por el propio fin individual, ya que el hombre puede formar relaciones jurídicas siempre que con ellas no se inhabilite para conseguir su propio fin; 3º). Por el derecho de los demás que debe respetar, inspirándose en el ideal de la Justicia.

El hombre tiene derecho a unirse con los demás hombres para formar sociedades temporales y espirituales, privadas y públicas. El propio Papa León XIII en la Encíclica “Rerum Navarum”, dice: “La experiencia de la poquedad de las propias fuerzas mueve al hombre y le impele a juntar a las propias las ajenas”. Las Sagradas Escrituras dicen: “Mejor es que estén dos juntos que uno solo, porque tiene la ventaja de su compañía. Si uno cayera le sostendrá el otro (Eccles. IV,9-10). Y también: “El hermano, ayudado del hermano, es como una ciudad fuerte”. (Prov. XVIII, 19).

Esta propensión natural es la que mueve al hombre a juntarse con otros, formando sociedades y asociaciones, que el Estado no tiene autoridad para prohibir, porque el derecho de formar tales sociedades y asociaciones es Derecho Natural al hombre, y el Estado no puede aniquilar el Derecho Natural.

Sin embargo, el Estado puede impedir o disolver las constituidas con fines opuestos a la probidad a la justicia y al bien común. (J.M. Llovera, Tratado de Sociología Cristiana).

En consecuencia cabe definir la libertad sindical como el derecho fundamental de los empresarios y de los trabajadores a agruparse en una asociación permanente y estable para participar en la organización, mantenimiento y mejora de las relaciones de trabajo.

La noción de libertad sindical está contenida en el artículo 28.1 de la Constitución Española: “todos tienen derecho a sindicarse libremente…. La libertad sindical comprende el derecho a fundar sindicatos y afiliarse al de su elección”. Al referirse la libertad sindical a “todos” se comprende no sólo a los trabajadores por cuenta ajena, sino también a los empresarios y a los trabajadores autonómos (Tribunal Supremo. SS Sala 3ª, de 31 de enero de 1984 y 10 de diciembre de 1986).

La libertad sindical, así configurada, está reconocida por múltiples convenios internacionales ratificados por España: artículo 23.4 de la Declaración Universal de Derechos Humanos; artículo 22.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (I.C.P.); artículo 8.1.a) del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (I.E.S.); artículo 2º Convenio número 87 de la O.I.T. En la formulación solemne de la declaración, ”toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses; en la clara y concisa de I.E.S., …. derecho a fundar sindicatos y afiliarse al de su elección”.

La libertad sindical comprende el derecho a fundar sindicatos (artículo 28.1. de la Constitución Española de 1978) y el derecho de afiliarse o asociarse a un sindicato ya constituido, y, por supuesto, como dice García Abellan, la libertad de afiliación comprende “el derecho que asiste al afiliado …. De separarse del sindicato, causando baja voluntaria”.

La libertad sindical como derecho esencial de la persona, goza de protección penal: “Los que impidieren o limitaren el ejercicio legítimo de la libertad sindical …. Serán castigados con la pena de arresto mayor y multa de 30.000 a 300.000 pesetas). (artículo 177 bis del Código Penal).

La preexistencia de uno o varios sindicatos no precluye la fundación de otro u otros con ámbito parcial o totalmente coincidentes. Es lógico que un sistema de libertad sindical desemboque en un pluralismo sindical caracterizado por la presencia de sindicatos en concurrencia para los mismos ámbitos de afiliación.

Nuestro Derecho se inclina decididamente por el pluralismo. El Código Penal en su artículo 172, tras configurar como delito, castigado, el de “quienes impidieren u obstaculizaren el legítimo ejercicio de la libertad de asociación o de alguna manera perturbaren gravemente las actividades estatuarias de cualquier asociación lícita” dispone que aquellas penas se apliquen, en su grado máximo, “cuando el impedimento, obstáculo o perturbación afectare al pluralismo político o social”, extendiendo así al sindicato la idea del pluralismo, que preside la configuración de España como estado social y democrático de derecho, proclamada en el artículo 1.1 de la Constitución Española (1978)

Con la promulgación de la Ley Orgánica de Libertad Sindical (LOLS) se culmino el complejo proceso normativo de restablecimiento de las libertades sindicales en España.

Barcelona, Julio de 2012

 

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